La descentralización es la forma idónea para distribuir el poder y, ante un poder distribuido, la autocracia no puede profundizarse porque no está concentrado el poder en una persona o en el ejecutivo, porque ampliando la participación política, redistribuyendo las formas del poder, acercando la relación entre el Estado y el ciudadano, fortaleciendo al poder local, las organizaciones intermedias de los ciudadanos, etc. se contribuye con sus acciones a fortalecer la democracia. Debemos recordar que:

…la democracia es la no autocracia, el contrario exacto y en realidad la contradicción misma de la democracia. Esto significa que la democracia representa un sistema político caracterizado por el repudio al poder personalizado, de un poder sobre los ciudadanos que pertenece a alguien. El poder no es <<propiedad>> de nadie (…) la democracia es un sistema en el que nadie puede seleccionarse a sí mismo, nadie puede investirse a sí mismo con el poder de gobernar y, por lo tanto, nadie puede arrogarse un poder incondicional e ilimitado… (Sartori, 1997: 258-259).

Es de todos conocido que el desarrollo de la democracia tiene diferencia entre los países, pero debemos preocuparnos por las jóvenes democracias y cómo fortalecerlas en su institucionalidad para evitar que la desafección política prospere y triunfe el populismo que ofrece resolver todos los problemas de la sociedad, pero, no nos dice cómo lo realizará o peor aún que ésto los lleve a la autocracia.

“La medida en que las decisiones no estén centralizadas en el ejecutivo se acerca el ciudadano al Estado en un poder ascendente que impide la concentración del poder y en consecuencia la autocracia”

La forma ideal es que en los sistemas políticos tengamos un proceso de descentralización, no hablamos de federalismo, sino de descentralizar el poder y la toma de decisiones para acercar al ciudadano a la solución a sus problemas; en la medida que las decisiones no estén centralizadas en el ejecutivo, sino a través de mecanismos de discusión y toma de decisiones, se acerca el ciudadano al Estado en un poder ascendente que impide la concentración del poder y en consecuencia la autocracia.

Si el ciudadano elige a su Alcalde, Gobernador, Consejales está ejerciendo un derecho importantísimo en democracia, cual es el conceder su poder soberano a un tercero para que represente sus intereses, y poder así reclamar si a quien se ha elegido no cumple con sus funciones y en la siguiente elección tener la alternativa de votar nuevamente por otro candidato. Es la alternabilidad, fundamental característica de la democracia.

Vale destacar que deben existir intancias intermedias donde los ciudadanos se  organicen para plantear sus solicitudes y posibles soluciones a las instancias descentralizadas de decisión; organizándose los ciudadanos se crean las condiciones para no renunciar al poder soberano que tienen los habitantes de un país.

En la medida que el poder esté descentralizado se evitará que el poder carismático se imponga en la sociedad, que los ciudadanos se sientan como tales y no como subditos de un líder que imponga su criterio a toda la población. En esto orden de ideas hay que señalar que:

A diferencia del sistema burocrático, en la administración de corte carismático no hay una <<carrera>> administrativa ni <<ascensos>>, sino sólo la voluntad del dirigente que elige a sus colaboradores según su inspiración y atendiendo a cualidades carismáticas del elegido […] Más que autoridades fijas, hay <<comisarios>> del líder carismático (Weber, 2010:36-37)

…el mejor soporte de la noción de autoritarismo en su consideración como sistema político en el que apenas hay sitio, si es que lo hay, para la libertad. Con lo cual, también afirmamos que la mejor forma de delimitar la noción de autoritarismo –en tanto en cuanto opuesto a la democracia- es recurrir al binomio autoridad-libertad (Sartori, 1997: 236-237)

La lucha por profundizar la descentralización debe ser el atalaya del proceso democrático, de los ciudadanos en el uso del poder para que la administración en sus distintas categorías esté a su servicio y no a la inversa; que las instituciones estén disponibles al ciudadano y que la burocracia estatal tenga vocación de servicio y comprenda que su funcionariado debe estar en prestación de sus mejores facultades para atender al ciudadano.

Las elecciones transparentes y competitivas de gobernadores, alcaldes, concejales demostrarían la real relación de poder entre los actores políticos, es particularmente importante en las jóvenes democracias, para empoderar a las comunidades, las que se deben organizar para lograr resolver sus problemas y  que sus intereses sean satisfechos.

“Los regímenes autoritarios necesitan centralizar el poder para evitar el libre ejercicio de la ciudadanía quienes tienen, entonces, la libertar de elegir, de escoger, de asignar valor a uno u otro candidato sin que el control central ejerza presión”

En este orden de ideas, debe entenderse que la descentralización del poder es la fortaleza de la democracia, en la medida que el poder esté distribuido en una mayor cantidad de personas, es en esa misma medida es que se combate la autocracia, la centralización del poder es el mayor enemigo de la democracia y en consecuencia, las descentralización del poder fortalece la democracia, es por esta razón las regímenes autoritarios, autocráticos, necesitan centralizar el poder para evitar el libre ejercicio de la ciudadanía quienes tienen, entonces, la libertar de elegir, de escoger, de asignar valor a uno u otro candidato sin que el control central ejerza presión. El valor supremo es la libertad y para preservarla es fundamental descentralizar el poder.

El poder del ciudadano es el poder de elegir, si lo restringen, limitan la libertad, lo que es limitar la democracia, frente a la autocracia y el autoritarismo, mayor distribución del poder, mayor democracia, mayor libertad.

BIBLIOGRAFÍA

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Weber, M. (1997). El político y el científico.  (17ª reimpresión) Madrid: Alianza

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________  (2010). Sociología del poder. Los tipos de dominación (Segunda reimpresión) Madrid: Alianza