La democracia es un proceso histórico, no es un arbitrio o una convención y, en tanto proceso, es un todo continuo que lleva a la perfectibilidad siempre, aunque hayan momentos recesivos, el resultado final es el mejoramiento del proceso democrático.

La democracia tiene como características importantísimas el ser perfectible, la verdad empírica se basa en la observación de los hechos reales, no olvidemos que una de sus características es el repudio al poder personalizado, éste puede ser revocado porque nadie es propietario del poder, éste no es incondicional e ilimitado, el cuerpo político es un constructo permanente y algo fundamental el poder es conferido por otros, por los ciudadano, de allí que sea tan importante la participación política y los procesos eleccionarios que son los que confieren poder.

La representación política tiene varios significados, en primer lugar se logra mediante el proceso electoral, siendo éste el reflejo de la sociedad y sus aspiraciones, supone el ejercicio del voto y el de los derechos políticos.

“El pueblo define los valores de la sociedad que los políticos tienen que respaldar para poder conquistar los votos.”

La ampliación del sufragio, una vez superada la democracia censitaria, hizo que la política se convirtiera en buena medida en la competencia por el voto de los ciudadanos, haciendo que el gobierno sea de los políticos pero también del pueblo en tanto éste confiere el poder a aquellos, en una situación ideal, el pueblo define los valores de la sociedad que los políticos tienen que respaldar para poder conquistar los votos.

Las elecciones son la institución fundamental de la democracia representativa, los ciudadanos demandan determinados bienes políticos que los políticos deben satisfacer para lograr los votos, la competencia del liderazgo político se hace fundamentalmente por medio de los partidos políticos, éstos representan las formas variadas existentes en la sociedad, como parte del todo que es la comunidad política, de allí la importancia de los partidos políticos.

En la democracia representativa la participación política está referida a tomar parte del proceso de elección de los gobernantes, mediante el cual se autoriza o desautoriza a los candidatos para ejercer la representación, es un juicio político sobre los mismos, con el proceso electoral los ciudadanos reparten y adjudican el poder político, y así producen representantes en la relación gobernantes y gobernados.

” El resultado de un proceso electoral es un gobierno representativo y legítimo por autorización de los ciudadanos, de allí la importancia de los procesos electorales y la importancia de su transparencia.”

Mediante el proceso electoral, los ciudadanos legitiman a los gobernantes para que sus decisiones gocen de autoridad o, por el contrario, los deslegitiman y desautorizan. El resultado de un proceso electoral es un gobierno representativo y legítimo por autorización de los ciudadanos, de allí la importancia de los procesos electorales y la importancia de su transparencia.

Es de suprema importancia la participación política, que se ejerce desde la sociedad civil por medio de la discusión política cotidiana y seguimiento de la vida política, participación en campañas electorales, votar como actor del sistema político y aspirando a lograr la eficacia política, que es la percepción de los ciudadanos de su capacidad de influir en la política, una alta percepción de eficacia política viene acompañado de un alto grado de participación, a la inversa produce baja participación o apatía.

La participación se debe hacer ejerciendo el derecho al voto con la convicción de eficacia política como mecanismo para legitimar a los gobernantes, es evidente que se puede influir en la política fuera de la contienda electoral, pero lo supremamente importante es estar convencido de la eficacia política de la acción. Los procesos electorales son el mecanismo de legitimación de la vida política, de allí que su transparencia y confiabilidad sean fundamentales para el sistema político.