Esta semana miles de ciudadanos estadounidenses han protestado en contra de las políticas implementadas por el Gobierno debido a la coacción que está ejerciendo en temas que se argumentan desde la salud pública, pero se debaten desde la autonomía y la libertad del ciudadano: la prohibición del aborto y la vacunación obligatoria. Por un lado, se aprobó una nueva legislación en el estado de Texas en la que se prohíbe el aborto luego de las seis semanas de embarazo, siendo esto criticado por los activistas y ciudadanos pro-aborto debido a que este es un lapso de tiempo en el que las mujeres no suelen notar que están embarazadas.

La ley prohíbe que se realice el aborto tan pronto como se detecte la actividad cardíaca, y permite que los ciudadanos demanden a aquellos médicos que provean de servicios para abortar a mujeres que se encuentren más allá del tiempo determinado. Se le solicitó a la Corte Suprema de Justicia que bloqueara dicha ley, pero los miembros de la misma decidieron no hacerlo, lo cual desató más manifestaciones, trasladándose docenas de personas a la casa del juez Brett Kavanaugh en Maryland para protestar en contra de la decisión. Por su parte, esta misma semana senadores, tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano, condenaron las manifestaciones en las afueras de la residencia de Kavanaugh y señalaron que se trataba de un intento de intimidar a su familia, vulnerando su seguridad y su libertad.

Por otro lado, ante el repunte de los contagios de coronavirus en el país, el presidente Joe Biden anunció que todos los empleados públicos debían vacunarse obligatoriamente, al igual que los trabajadores de grandes compañías, teniendo como alternativa someter a los empleados a pruebas de PCR semanales y enfrentándose a multas en caso de no cumplir con estas medidas.

El Gobierno estadounidense estimó que con la vacunación obligatoria se podría impactar a dos tercios de la población de trabajadores en el país, siendo estos alrededor de 80 millones de personas. Estas medidas fueron protestadas por aquellos ciudadanos que aseguran que esta debe ser una decisión personal y no debe de imponerse, encontrándose la mayor resistencia en los condados en donde ha caído mayormente el promedio de vacunación diaria, siendo Texas en este sentido uno de los estados más críticos.

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El principal argumento utilizado en contra de las prohibiciones del aborto suele ser la libertad del ciudadano y su autonomía, acompañando dichas ideas con consignas libertarias como don’t tread on me o my body, my choice, caracterizando como negativa la participación del Estado en decisiones que parecen ser únicamente del ciudadano. Sin embargo, este argumento se suele debatir con valores e ideas de las cuales participa toda sociedad, ya sea marcado por una religión y hasta la misma cultura conservadora como lo puede ser la texana.

Ahora bien, para aquellos que argumentan que la vacunación es un tema de salud pública, y por lo tanto colectivo, se enfrentan al mismo dilema respecto al margen de acción que tiene el ciudadano frente a los asuntos en los que, aparentemente, el Estado tiene el deber de imponer códigos y condiciones que permitan una mejor convivencia. En ambos casos, tanto la prohibición del aborto a partir de la sexta semana de embarazo como la vacunación obligatoria para dos tercios de la población laboral estadounidense forman parte de la asignación autoritativa de valores que caracteriza a cualquier sistema político en términos de David Easton.

No obstante, es necesario cuestionar si dicha asignación resulta en la vulneración de la libertad de los ciudadanos o forma parte de la convivencia democrática y responsable. En las sociedades contemporáneas occidentales se puede dar por sentado que toda acción que esté penada o censurada por el Gobierno indica que la misma es negativa para la convivencia en sociedad, sin embargo, discusiones que se encontraban al inicio de la contemporaneidad como el aborto y otra más nuevas como las medidas para enfrentar una pandemia mundial ponen en prueba y someten a reflexión la relación ciudadano-Estado a través de nociones tan básicas como las expuestas hasta ahora: libertad y autonomía.

Los políticos conservadores han tendido mayormente a celebrar las limitaciones y las prohibiciones frente al aborto debido a que valoran más la posible vida de un ser humano que la elección de abortar, pues, el mismo pensamiento pareciera aplicar cuando se valora más la mitigación de la propagación de la pandemia para proteger las vidas de las personas más vulnerables que la elección de no vacunarse, siendo esta la tendencia en condados conservadores del país. Políticas y legislaciones como las implementadas esta semana en Estados Unidos producen cuestionamientos que merecen ser atendidos por quienes abogan por la vacunación obligatoria, los anti-vax, los pro-aborto y los pro-vida, puesto que, detrás de estas decisiones se encuentran ideas y nociones que marcan el futuro de las sociedades y la evolución de sus instituciones.

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