El estudio de la ideología es de compleja compresión, sobre todo si se entiende que el investigador también tiene su propia ideología y esto puede interferir en sus análisis, pero independientemente de esto, lo cierto, es que a lo largo de historia del pensamiento social se han desarrollado diferentes enfoques.

En efecto, el tema de las ideologías, es particularmente relevante y tiene mucha importancia, en especial en los últimos tiempos a partir de la caída del bloque socialista; antes de derribar el emblemático muro de Berlín, el mundo se podía dividir en función de dos ideologías claramente diferenciadas, lo que facilitaba moverse en estructuras específicas que definían una concepción del hombre y la sociedad, permitiendo a los miembros de la sociedad tener, aparentemente, clara la visión de sí mismo y de su entorno social.

Por las propias y complejas características del tema a estudiar, no puede encontrarse  en la literatura una definición en la que concuerden todos los estudiosos del tema, cuando se trabaja con lo social no es tan sencillo abordar las definiciones como en el mundo físico y mucho más con el tema de la ideología que está íntimamente relacionado con el sistema de valores y creencias de una sociedad.

A este respecto, Manuel Pastor en Las ideologías políticas, analiza  la definición de ideología de Edward Shils quien dice: 

La ideología es una de las formas que pueden revestir los diversos modelos integradores de las creencias morales y cognitivas sobre el hombre, la sociedad y el universo… que florecen en las sociedades humanas (Pastor, 1994:31)

Al entender de esa forma el concepto, puede aparecer la misma como algo un tanto aséptico, donde los miembros de una determinada ideología participarían de la misma sin mayores consecuencias, sin embargo, la ideología puede verse también como una forma de dominación.

Karl Marx modifica este concepto como algo inocuo, al plantearlo como una falsa consciencia que imponen las clases dominantes para justificar su explotación, así en el libro La ideología alemana la define como:

Las ideas dominantes de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante son también las que confieren el papel dominante a sus ideas (Marx y Engels, Traducción del alemán por Wenceslao Roces, 1971: 50-51)

Marx y Engels concebían la ideología como una forma de dominación que crea una falsa conciencia para ocultarles a los individuos, en la sociedad capitalista,  la explotación a la que están sometidos. 

Para estos autores, esta forma de dominación sólo ocurría en  la sociedad capitalista, sin embargo, en la Unión Soviética, la ideología marxista funcionó de igual forma ya que era el poder dominante,  es decir, como una forma de ocultamiento para perpetuar al Partido Comunista en el poder, porque éste era el dominante.

“… desear cambiar el orden establecido, designadas como revolucionarias o radicales, su intención es hacer un mundo diferente en todos los aspectos de la sociedad existente. “

 Existe otra faceta de la ideología, a saber, la ideología para perpetuar el status quo, para cambiarlo o para reformarlo. Es decir, puede ser favorable al mantenimiento del orden económico, social y político en una sociedad dada, la que se denomina del  status quo, o bien, desear cambiar el orden establecido, designadas como revolucionarias o radicales, su intención es hacer un mundo diferente en todos los aspectos de la sociedad existente.

También hay ideologías que pretenden, dentro de la misma meta final, cambiar algunas situaciones en el proceso del logro de dicho objetivo común, estas no están en contra del sistema, simplemente desean transformar o reformar algunos aspectos del mismo; por ejemplo, cuando el movimiento feminista en Estados Unidos lucha por el derecho al aborto, no es que desean un sistema comunista o socialista, sólo que se les concedan mayores derechos dentro del mismo sistema, así también proceden los movimientos de derechos de los homosexuales o los ecologistas.

Entre los aspectos importantes de la ideología está su relación con el poder. Toda ideología está ligada a la acción política, no se puede concebir una ideología que sea sólo un análisis especulativo sobre la realidad, porque entonces se habla de utopías, aspecto que también tienen las ideologías, pero, lo fundamental es que por la carga valorativa y de emoción que ellas tienen en los hombres, los lleva a una acción social. Terry Eagleton destaca la propuesta de:

…El filósofo político Martin Selinger aboga precisamente por una fórmula, al definir la ideología, como ‘conjunto de ideas por los que los hombres proponen, explican y justifican fines y significados de una acción social organizada y específicamente de una acción política, al margen de si tal acción se propone preservar, enmendar, desplazar o construir un orden social dado’ (op. cit, pág. 26)

La otra derivación de la acción es  el proselitismo, que lleva a sus integrantes a tratar de captar más adeptos, es decir, los individuos de una comunidad, se movilizan con intención de persuadir a los demás miembros de una sociedad que dicha ideología responde a sus intereses y les conviene sumarse a ella. El compartir con una comunidad integrada los mismos valores y creencias, es un atributo adicional que proporciona la ideología a sus miembros, es una satisfacción emocional. Como se ha hablado de grupos que comparten una ideología, esto conlleva a otra característica importante, es la vinculación entre ésta y los partidos políticos.

Los partidos políticos son la forma organizada de una determinada ideología para llevar a cabo su proyecto político, por ello se relaciona, casi inmediatamente, una postura doctrinaria con una asociación política. Por citar un ejemplo, en Venezuela, se vincula al partido socialcristiano COPEI con la democracia cristiana y Acción Democrática con la socialdemocracia, de igual forma se asocian a ésta ideología el Partido Laborista británico, el Socialista Español (PSOE), el Socialista Francés, el Socialdemócrata Sueco; también se encuentran en Alemania dos agrupaciones ligadas a las ideologías democratacristiana y socialdemocrata, al igual que en Italia y en España tenemos al PP y ahora a Podemos.

El mundo contemporáneo se encuentra en un proceso de búsqueda de nuevas alternativas, la crisis del Estado de bienestar, desarrollado por la socialdemocracia, la caída del bloque comunista, la globalización, son todos cambios que han ocurrido casi simultáneamente que plantean nuevos retos para la sociedad en un mundo cada vez más complejo.

“…lo único cierto es que todavía no se han logrado resolver los graves problemas sociales de la humanidad.”

Los problemas sociales están en el ámbito mundial, la situación de los países llamados del Tercer Mundo, hacen necesario la búsqueda de un nuevo equilibrio social, tal vez de nuevas ideologías, porque lo único cierto es que todavía no se han logrado resolver los graves problemas sociales de la humanidad.

Como se ha dicho,  ninguno modelo ha resuelto los graves problemas sociales y de pobreza en el mundo actual, lo que se agrava aún más con la globalización de la economía que ocasiona serios complicaciones incluso de gobernabilidad mundial y el empobrecimiento, ya no sólo de sectores de la población, sino de países completos. Todo esto en un mundo donde parece que el capitalismo y la democracia son las únicas alternativas para generar prosperidad, ya que el socialismo real auspiciado por el comunismo, “aparentemente desapareció junto con  el bloque soviético”.

Como consecuencia, muchos pensadores y filósofos en la actualidad, se han planteado que es necesaria una justicia social que les brinde igualdad de oportunidades a los miembros de la sociedad, solidaridad social para evitar las grandes desigualdades económicas que crean diferencias políticas, que atentan contra la democracia, porque ella no puede convivir con altos niveles de pobreza que no permiten el libre ejercicio de los derechos políticos. 

Tal dimensión puede encontrarse al leer a John Rawls en Teoría de la Justicia, un pensador liberal moderno, se observa en él su permanente interés en reconciliar los principios liberales con la idea de justicia, lo que no es en absoluto incongruente para el liberalismo,  el individuo es importante y es el centro de su pensamiento. Se habla en discursos emotivos sobre el capitalismo  salvaje, pero sin entrar en discusiones que no son objeto del presente trabajo, hay que distinguir entre la teoría económica de liberalismo y los principios filosóficos del mismo, donde el individuo y su desarrollo dentro del sistema es lo más importante.

De esta manera, Rawls señala, sobre los dos principios de la  justicia, que:

La interpretación liberal de los dos principios intenta, pues, mitigar la influencia de las contingencias sociales y de la fortuna natural sobre las porciones distribuidas. Para alcanzar este fin es necesario imponer condiciones estructurales adicionales al sistema social. Los arreglos del libre mercado deben tener arreglo dentro de un marco de instituciones políticas y jurídicas que regulen las tendencias generales de los sucesos económicos y preserven las condiciones sociales necesarias para la justa igualdad de oportunidades (…) el mantener la igualdad de oportunidades educativas para todos. Las probabilidades de adquirir los conocimientos y técnicas culturales no deberían depender de la posición de clase; asimismo, el sistema escolar sea público o privado, debería ser diseñado para destruir las barreras de  clase. ( Rawls, 1993, pág.95 )

En el texto se observa que el verdadero sentido de justicia, en este esquema, es dar igual oportunidades para todos dentro del sistema social, la discusión si debe ser el sistema educativo público o privado está en el campo operativo de aplicación del principio. Lo fundamental en la actualidad es mantener el principio liberal de desarrollo del individuo y darle oportunidades para que así sea, y el único medio conocido hasta hoy es la educación, tema que se ha constituido en un foco de atención para los gobiernos de los países del mundo desarrollado y por supuesto de los subdesarrollados; fue famoso el discurso del expresidente Bill Clinton, donde señalaba como prioridad a la educación, tanto para su gobierno como para el futuro de los Estados Unidos. 

En otro orden de ideas, valores como la solidaridad social son esgrimidos como necesarios, incluso en las relaciones internacionales, para la gobernabilidad mundial, por ejemplo, con relación a los países pobres, hay voces internacionales que se levantan para tratar de lograr un desarrollo de los mismos, e incluso se plantean ideas novedosas para ayudarlos a salir de su situación:

Así, la deuda exterior reduce el margen de maniobra de los gobiernos de muchos países en posibles vías de desarrollo, los cuales carecen de recursos para invertir en infraestructuras. De hecho, hay serias dudas que la deuda pueda recuperarse en su integridad, considerando las condiciones usurarias en las que fue otorgada. Creemos que al margen de las fórmulas de pago más convenientes, hay que estudiar también la condonación de la deuda (…). Facilitar el desarrollo de los países atrasados ayudará a evitar la inestabilidad internacional… (Arbós y Giner, 1996, pág.97)

Otros autores como Walter Eucken, de la Escuela de Friburgo y Christopher Allen, señalan que, ante la economía global, el paradigma de la Economía Social de Mercado al estilo Alemán es la mejor salida para dar respuesta a los problemas de la competencia económica mundial y la exigencia del sistema social, para crear un orden estable entre economía y sociedad.

Con el mismo propósito, otros pensadores han planteado la necesidad de una Tercera Vía que trate de reconciliar los derechos sociales con la economía de mercado,  sus máximos exponentes han sido el académico Anthony Giddens y quien fue el Primer Ministro del gobierno laborista Tony Blair. Sin embargo, lo que subyace en todos estos planteamientos es la idea de cambios en la visión del mundo ante las nuevas realidades, y que trasciende a la socialdemocracia o a cualquier ideología.

Finalmente, los planteamientos antes mencionados y muchos otros que analizan el problema, evidencian la necesidad en el  presente de una búsqueda colectiva para dar respuesta al nuevo orden económico mundial, donde será necesario equilibrar las exigencias de un capitalismo de economía mixta y al mismo tiempo competitivo, con los requerimientos de la democracia y donde las ideologías tradicionales parecen que no pueden dar respuestas. 

Lo que sí podemos afirmar es que no puede existir democracia con altos niveles de pobreza, porque cuando estás sometido a carencias y precariedades, el ejercicio de los derechos políticos es el menor de tus problemas.  

En la actualidad la búsqueda de alternativas para dar respuesta a los complejos problemas contemporáneos no se encuentran en las ideologías tradicionales, y el mundo se  enfrenta a una novedosa situación donde las ideologías se entrecruzan para crear otras que traten de conformar una explicación esta realidad, donde es necesario desprenderse de viejos paradigmas, para crear las condiciones de un nuevo proyecto político que se adapte a las condiciones actuales tan cambiantes y complejas que están llevando a un mundo de mayores desigualdades e injusticias a nivel global, lo que adicionalmente es un reto para los partidos políticos.

Finalmente, las ideologías no podrán desaparecer en la actualidad ya que son el sustento de valores y creencias dentro de una sociedad, pero cuáles y cómo serán en el futuro cercano nadie todavía lo puede prever, un mundo tan convulsionado como el de hoy, incluso por la revolución de la informática, sólo permite pensar que será necesaria mucha creatividad para dar respuestas a la pregunta de cómo resolver los problemas de desigualdad dentro de las sociedades y entre los países, preservando los derechos individuales y la democracia.

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